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sábado, julio 28, 2007

Cenit producción de Petroleo: EL PROTOCOLO DE UPPSALA

… Una via para manejar el cenit

Por: Nelson Hernandez

En post anterior (La verdadera crisis energética) desarrollamos la tesis del cenit de la producción de petróleo. En línea con lo anterior transcribimos el documento denominado “El Protocolo de UPPSALA”.

Se trata de un documento promovido por ASPO, organización de geólogos y científicos, con reconocido prestigio en universidades e instituciones, que lleva años advirtiendo sobre el cenit de la producción de petróleo.

Este protocolo, así como muchas otras iniciativas ecológicas ha pasado desapercibido. Dentro de estos es bueno recordar “Los Principios de Valdez (1989)” o “La Declaracion de Hannover (1992)”.

A continuación el texto del Protocolo de UPPSALA

CONSIDERANDO que el paso de la historia ha registrado un aumento en el ritmo de cambios, tal que la demanda de energía ha crecido rápidamente en paralelo con la población mundial en los últimos doscientos años, desde la Revolución Industrial;


CONSIDERANDO que el suministro de energía que demanda la población ha provenido fundamentalmente del carbón y del petróleo, que se han creado de forma muy lenta en el pasado geológico y que tales recursos están inevitablemente sujetos al agotamiento;


CONSIDERANDO que el petróleo proporciona el noventa por ciento del combustible para el transporte, que es esencial para el comercio y juega un papel crítico en la agricultura, necesaria para alimentar a una población en expansión;


CONSIDERANDO que el petróleo está distribuido de forma irregular en el planeta, por razones geológicas bien conocidas y la mayoría del mismo concentrado en cinco países que bordean el golfo Pérsico;


CONSIDERANDO que todas las áreas productivas del mundo ya se han identificado con la ayuda de tecnologías avanzadas y con un cada vez mayor conocimiento geológico, siendo evidente que los descubrimientos alcanzaron un cenit en los años sesenta, a pesar del progreso tecnológico y una búsqueda diligente;


CONSIDERANDO que el pasado cenit en los descubrimientos conduce inevitablemente a un cenit correspondiente de la producción en la primera década del siglo XXI, suponiendo que no se da una reducción drástica de la demanda;


CONSIDERANDO que el efecto del declive de este recurso vital afecta a todos los aspectos de la vida moderna, lo que tiene graves implicaciones políticas y geopolíticas;


CONSIDERANDO que es conveniente planificar una transición ordenada a un nuevo entorno mundial de un suministro reducido de energía, haciendo las provisiones anticipadas para evitar el gasto de energía, estimular la entrada de energías sustitutivas y aumentar la duración del petróleo remanente;


CONSIDERANDO que es deseable enfrentarse a los retos que surgen de una forma cooperativa y equitativa, que pueda tratar las preocupaciones relacionadas con el cambio climático, la estabilidad económica y financiera y las amenazas de conflicto por el acceso a los recursos críticos;

Se propone por tanto

  1. Convocar una convención de naciones para considerar este asunto, con vistas a conseguir un Acuerdo, con los siguientes objetivos:
    • Evitar lucrarse con la escasez, de forma que los precios del petróleo puedan mantener una relación razonable con los costes de producción.
    • Permitir a los países pobres realizar sus importaciones.
    • Evitar la desestabilización de los flujos financieros que surjan de los excesivos precios del petróleo.
    • Promover que los consumidores eviten el despilfarro.
    • Estimular el desarrollo de las energías alternativas.

  1. Este Acuerdo tendrá las siguientes líneas generales:
    • Ningún país producirá petróleo más allá de su tasa actual de agotamiento, que se define en la producción anual como un porcentaje de la cantidad que se estima queda por producir.
    • Cada país importador reducirá sus importaciones para ajustarse a la Tasa Mundial de Agotamiento, deduciendo cualquier producción local.

  1. Se regularán detalladamente las definiciones de las diferentes categorías de petróleo, sus exenciones y cualificaciones y los procedimientos científicos para la estimación de la Tasa de Agotamiento.
  2. Los países signatarios cooperarán para proporcionar información sobre sus reservas, permitiendo auditorías técnicas, de forma que se pueda determinar con precisión la Tasa de Agotamiento.
  3. Los países signatarios tendrán el derecho a apelar la valoración de su Tasa de Agotamiento si cambian las circunstancias.


Propuesto por

Colin J. Campbelll y Kjell Aleklett

Grupo de Estudio del Agotamiento de los Hidrocarburos de Uppsala
Universidad De Uppsala, Suecia.


lunes, julio 23, 2007

INMUEBLES SUSTENTABLES
… la morada “verde”

Por: Nelson Hernandez

La industria de la construcción debe proporcionarnos viviendas e infraestructuras que contribuyan a una mejor calidad de vida con el menor impacto ambiental. Con este norte pueden ahorrarse cuantiosas sumas de dinero al reducir no solo la contaminación y los residuos que la construcción genera, sino también por los menores egresos en que incurrirían los ocupantes de estos inmuebles por un uso racional y eficiente de la energía.

Un cuarto de la energía producida por combustibles fósiles, la mitad de la energía nuclear y casi la mitad de la hidroelectricidad (en total un tercio del consumo mundial), se destina a mantener el funcionamiento de inmuebles. Estas cifras no toman en cuenta la energía utilizada para su construcción. El mayor impacto ambiental ocurre antes y durante la construcción. La producción y transporte de materiales para la construcción, pueden consumir más recursos y generar más contaminación, que una década de operación y mantenimiento del inmueble.

¿A que se denomina inmuebles “verdes o sostenibles”?

Son aquellos que durante su diseño, construcción y vida, útil generan menor impacto al ambiente. Es decir, son más amigables al ambiente y más eficientes en el uso de recursos. Los principales rasgos que diferencian a los inmuebles verdes son:

• La construcción verde no está caracterizada por un patrón o diseño único ni esta limitada a un conjunto de normas o requisitos. Se trata de un proceso integral, que abarca desde la elección del terreno en que se iniciará la construcción, hasta la proyección de la estructura y la utilización de materiales ecológicos o la posibilidad de reciclaje de los mismos.
• Un inmueble verde es una estructura concebida para aumentar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental, al tiempo que mejora el bienestar de sus usuarios. Por ejemplo, la potenciación de la luz natural en el interior de la vivienda, no sólo repercutirá en un ahorro económico y en un menor impacto ambiental, debido al menor consumo de luz eléctrica, sino también podría reducir el posible estrés de sus ocupantes.
• La inversión inicial es alta pero la misma debe ser compensada por el ahorro en los costos de mantenimiento y funcionamiento del inmueble.

El país pionero en inmuebles verdes es Estados Unidos, habiendo desarrollado un conjunto de parámetros que han sido adaptados por el resto de los países, en especial los de la Comunidad Económica Europea. El inmueble verde mas grande del mundo es el Centro de Convenciones David L. Lawrence en la cuidad de Pittsburg (Pensilvania) EEUU.

El indicador o índice principal es el de la cantidad de energía anual utilizada por unidad de superficie del inmueble. Este indicador es la base para las llamadas Etiquetas de Calificación Energética de Inmuebles, que varían de país a país pero que en general tienen un patrón o diseño como el indicado.

Cada día el mercado mundial demanda más edificios verdes. El usuario analiza y valora las distintas opciones que le ofrece la industria de la construcción, y su inclinación es cada vez mas hacia inmuebles que le ofrecen un mayor ahorro en el uso de la energía y una mayor utilización de materiales amigables al ambiente.

Esta opción de la industria de la construcción, es una manera de que todos contribuyamos a mitigar el efecto invernadero y su consecuente cambio climático.


sábado, julio 14, 2007

LA VERDADERA CRISIS ENERGÉTICA

… El cenit de la producción de petróleo

Por: Nelson Hernandez

Los seres humanos tenemos basado nuestro movimiento en el petróleo. El 50 % de su producción está dirigida a la obtención de la gasolina para satisfacer los requerimientos de los motores de combustión interna que nos permiten desplazarnos, en menor tiempo, a lugares que motivado a nuestra limitada capacidad física, no nos seria factible alcanzarlos.

El petróleo al igual que el carbón y el gas natural conforman las fuentes de energías primarias que mas utiliza la humanidad, donde el petróleo, hoy en día, ocupa el primer lugar. La energía obtenida al quemar estos combustibles fósiles, dió a la humanidad la oportunidad de explotar otros recursos naturales, lo que originó la explosión demográfica del siglo pasado y a un uso excesivo e irracional de estos combustibles, trayendo como consecuencia la actual crisis climática.

Por otra parte, se afirma que la humanidad ha consumido en los últimos 100 años, cerca de la mitad del petróleo que existe en la tierra. Así mismo, numerosos estudios advierten que una vez llegado a ese nivel de consumo, el ritmo de extracción comienza a decaer. Esto significa que estamos ante la presencia del descenso de la disponibilidad del recurso primordial para el sostenimiento del sistema económico y de la forma de vida de la sociedad.

Esta relación disponibilidad – extracción fue desarrollada por el científico estadounidense M. King Hubbert a mediados de los años 50 del siglo XX, demostrando que la evolución que experimenta la explotación de cualquier pozo de petróleo, sigue una curva en forma de campana. El punto máximo de esta curva es lo que se conoce como el cenit de la producción de petróleo.

Esto significa que si bien al iniciarse la explotación, la producción de petróleo aumenta rápidamente de forma que se puede extraer cada vez mayor cantidad con muy poco esfuerzo, a medida que va pasando el tiempo el aumento de la producción va perdiendo fuerza, alcanzándose un máximo a partir del cual la producción comienza su declive hasta el agotamiento del pozo.

Hubbert extrapoló esta tesis a los yacimientos de petróleo y gas. El estudio realizado a nivel mundial establece que el cenit se alcanza a principios del siglo XXI y demostró también que si las reservas mundiales superasen en vez y media a las que él consideraba más probables, el cenit mundial se retrasaría sólo ocho años.

La fecha exacta en la cual ocurre el pico no es lo importante. Lo importante es que ocurrirá… o quizás ya ocurrió.

Por otra parte, no se conocen con exactitud las reservas probadas de petróleo y gas de los países OPEP. Debemos recordar que en el periodo 1984 - 1988 éstas se aumentaron, y en algunos casos hasta en 50 %. Esta situación pone mas critica la crisis energética. En lo atinente al gas natural, una vez alcanzado el pico, que debe ocurrir casi de inmediato al del petróleo, la declinación de la producción es mucho mas acelerada.

Todo esto nos lleva a preguntarnos:

¿Son los precios actuales del petróleo consecuencia del cenit de la producción?

¿La búsqueda de fuentes alternas de energía es la respuesta a la crisis energética y no a una crisis ambiental?

¿Podrá la humanidad superar sin trauma ambas crisis?

Independientemente de lo que suceda, lo que si debe quedar claro es que: estamos en el inicio del fin de la era del petróleo y del gas.

Mientras tanto y ante la inevitable e inminente reducción de la oferta de petróleo que cabe esperar en los próximos años, la medida aparentemente más lógica, sencilla e inmediata que se puede adoptar, a nivel colectivo e individual, es tratar de reducir el consumo energético, para ir adaptándolo a la realidad geológica marcada por la curva de Hubbert.

Un uso eficiente y racional de la energía nos proporciona una mejor calidad de vida y perpetuidad de la humanidad en el planeta.

A continuación un conjunto de videos sobre el tema. La pantalla mostrada corresponde al primer video.

Video 1 Video 2 Video 3

Video 4 Video 5








domingo, julio 08, 2007

Nueva Estructura de Gerencia y Energía

… para una mejor navegación y búsqueda de información

Por: Nelson Hernandez

Para efecto de agilizar la búsqueda de información de todos aquellos que nos visitan se ha reestructurado el contenido de la plantilla de “Gerencia y Energía”.

Eventos: Recoge eventos y efemérides importantes que ocurrirán en los próximos días.

Zona Juvenil: Dirigida a niños y jóvenes. Contiene información referente a la energía, así como juegos y videos para entender y hacer un mejor uso racional de la energía.

Encuestas: Presenta preguntas relacionadas con los temas del blog, y mediante este instrumento se mide la tendencia de opinión de quienes nos visitan.

Enlaces: Llevan al visitante a otros sitios Web de mayor relevancia e interés en materia de gerencia, energía y ambiente.

Videos: Son micros que tienen relación con la energía, el cambio climático y sus efectos.

Presentaciones: Sección dedicada a material presentado en “power point” sobre aspectos concernientes al blog.

Medios Audiovisuales: Enlaces hacia Web de estaciones de radio o TV que tienen programación con énfasis en el ambiente.

Documentos: Dedicado a documentos importantes de organismo internacionales. Estos documentos pueden ser bajados a su computador.

Juegos Ecológicos: Herramientas en línea que permiten aprender jugando.

Noticias: Presenta noticias diarias a nivel mundial sobre Ambiente, Energía y Gerencia.

Agradezco cualquier sugerencia sobre el particular. Las mismas pueden hacerlas a través de comentarios. (Parte final de esta publicación)

viernes, julio 06, 2007

GASES EFECTO INVERNADERO

… Una vision satelital

Por: Nelson Hernandez

Los principales gases de efecto invernadero (GEI) son en este orden el CO2 y el metano. La importancia de reducir sus emisiones radica en minimizar el cambio climático por la cual atraviesa el planeta tierra.

Mucho se ha hablado y escrito sobre el tema, lo cual ha originado posiciones encontradas sobre la realidad o no del impacto GEI en el clima. Sin embargo, los científicos no descansan para aclarar la situación.

En tal sentido, estos (los científicos) han producido las primeras películas que muestran la distribución mundial de los GEI más importantes. Se han basado para ello en tres años de observaciones realizadas por el espectrómetro SCIAMACHY, a bordo del satélite Envisat de la ESA (Agencia Espacial Europea).

El Espectrómetro SCIAMACHY, es el primer sensor espacial capaz de medir con gran sensibilidad los gases de efecto invernadero más importantes sobre la superficie terrestre, al observar el espectro de la luz solar a través de la atmósfera desde una posición 'nadir' (contrario al cenit). Los Dres. Michael Buchwitz y Oliver Schneising, del Instituto de Física Medioambiental (IUP) de la universidad alemana de Bremen, dirigido por el Prof. Dr. John P. Burrows, produjeron los mapas basándose en las obser
vaciones de SCIAMACHY entre 2003 y 2005.

La grafica muestra los resultados del estudio para el CO2. En la parte superior derecha se indica la fecha, y en la barra inferior la escala de concentración expresada en partes por millón por volumen (ppmv) y la cual permitirá visualizar la variación a través del periodo analizado.

La animación muestra como la tierra “respira”. Cada año, cantidades de CO2 son capturadas por la vegetación que crece en primavera y verano (color azulado en el mapamundi). Caso contrario en otoño e invierno las vegetación entra en un periodo de receso (poca o ninguna fotosíntesis).

Esta grafica corresponde al metano. La concentración esta expresada en partes por billón por volumen (ppbv). El comportamiento es similar al del CO2. Lo importante de todo esto es que las observaciones del satélite se ajustan o pueden ser reproducidas por lo modelos climáticos existentes. Sin embargo, los científicos continúan mejorando sus algoritmos para obtener mayor precisión.

Falta mucho por hacer como es el de analizar aspectos distintos al antropogénico, como por ejemplo la producción de CO2 debida a incendios forestales, la actividad volcánica y la respiración de organismos vivos, así como las zonas de absorción natural CO2, como los suelos y los océanos.

Al conocer mejor todos los parámetros referentes al ciclo del carbono, los científicos pueden predecir mejor el cambio climático y controlar mejor el cumplimiento de los tratados internacionales destinados a reducir las emisiones de GEI, como el Protocolo de Kyoto, que promueve la reducción de seis gases de invernadero, entre ellos el CO2 y el metano.

Lo importante es que en la medida que actuemos en función del ambiente, este nos retornara un pasaporte para la perpetuidad de la vida en la tierra.


lunes, julio 02, 2007

CALENTAMIENTO GLOBAL

… 450 Formas de Frenarlo

Por: Nelson Hernandez

Es innegable que la Tierra está calentándose. Lo que hay que hacer ahora es trazar un límite

El número más importante en la Tierra es, casi con seguridad, el 450. Y casi con la misma seguridad puede decirse que no es una cifra que tenga mucho significado para la mayoría de los políticos. Al menos, no por ahora.

Cualquiera que no tenga una seria manía ideológica sabe ya, a estas alturas, que el calentamiento global es un problema cada vez más cercano. Incluso en Estados Unidos, por fin, empiezan a borrarse los efectos de 20 años de desinformación por parte del sector energético: los huracanes Katrina y Gore han disipado la mayor parte de las dudas. Pero son muchos menos los que se hacen cargo de la auténtica magnitud del problema y de la velocidad a la que puede echársenos encima.

Para explicarlo brevemente: antes de la Revolución Industrial, la concentración atmosférica de dióxido de carbono era de casi 280 partes por millón. El CO2, por su estructura molecular, regula la cantidad de energía solar que se queda atrapada en el fino envoltorio de nuestra atmósfera. Marte, que tiene muy poco, es un planeta frío; Venus, que tiene mucho, es un infierno. Nosotros estábamos en el lugar ideal, que permitió que la civilización humana se desarrollase. Sin embargo, a medida que quemábamos carbón, gas y petróleo, el dióxido de carbono extra producido por esa combustión empezó a acumularse en la atmósfera.

A finales de los 50, cuando empezó a medirse, tenía unas concentraciones atmosféricas ya superiores a las 315 partes por millón. Ahora, esa cifra es de 380 partes por millón, y crece cada vez con más rapidez: desde hace unos años, añadimos alrededor de 2 partes por millón anuales. Y, como era de prever, la temperatura ha empezado a aumentar.

Hace 20 años, cuando la opinión pública empezó a ser consciente del calentamiento global, nadie sabía exactamente cuánto dióxido de carbono era demasiado. Los primeros modelos climáticos elaborados por ordenador predijeron lo que podía ocurrir si se duplicaba el volumen de CO2 en la atmósfera, hasta 550 partes por millón. Pero en los últimos años, los especialistas se han mostrado inclinados a colocar el límite de peligro alrededor de las 450 partes por millón. Ése es el punto en el que el climatólogo más destacado de Estados Unidos, James Hansen, de la NASA, ha dicho que tenemos que detenernos si queremos evitar que la

"En lugar de vagas promesas sobre tomar en serio el cambio climático, necesitamos cifras"

temperatura aumente más de dos grados Celsius. ¿Por qué es un número mágico el de dos grados? Porque, por lo que sabemos, ése es el punto en el que el deshielo de las capas de la Antártida y Groenlandia sería rápido e irrevocable. Sólo el hielo que cubre Groenlandia haría que el nivel del mar subiera unos siete metros, más que suficiente para cambiar la Tierra de forma casi irreconocible.

Hasta ahora, los esfuerzos diplomáticos para tomar medidas enérgicas sobre el cambio climático se han visto obstruidos por un par de factores. Uno, la absoluta intransigencia de EE UU, donde el 5% de la población mundial produce la cuarta parte del dióxido de carbono del planeta. Incluso suponiendo que el próximo presidente se decida a emprender un nuevo rumbo, las negociaciones internacionales que entonces puedan reanudarse seguirán entorpecidas por falta de un objetivo real y comprensible. En el Tratado de Kyoto era tan importante el proceso como el resultado, puesto que se trataba de empezar a construir la infraestructura para un sistema internacional de controles del carbono. Pero aún no se daban las condiciones para fijar un objetivo real, urgente y definitivo.

Ahora ya ha llegado el momento. En vez de vagas promesas, lo que necesitamos son cifras. Será muy difícil parar en el límite de 450 partes por millón; hará falta un cambio tecnológico y social a gran escala, con las inversiones de capital económico y político que implica una transformación de ese tipo.

Y aunque consigamos aunar la voluntad política, eso no resolverá el problema: la Tierra seguirá calentándose, con consecuencias muy graves, por no decir catastróficas.

Ahora bien, sin un objetivo tan fácil de vigilar como la media del Dow Jones o el volumen del PIB, las posibilidades de progresar de manera clara y centrada son casi nulas.

En el futuro será fácil identificar a los hombres y mujeres de Estado: serán los que lleven una pequeña insignia que diga “450” en la solapa. En cierto sentido, ése es quizá el único número que importa.

Bill McKibben es profesor en Middlebury College (Vermont, EE UU). Es autor de Deep Economy (Times Books, Nueva York, 2007)
Articulo: Tomado de Foreign Policy