miércoles, julio 29, 2026

MUNDO. Consumo de Carbón (1965 – 2025)

 Por: Nelson Hernández

 



(Ver Grafico Mas Grande)

 

Del gráfico "MUNDO. Consumo de Carbón" (expresado en Exajulios), con datos del Energy Institute desde 1965 hasta 2025, se pueden extraer varias inferencias clave:

1. Desacoplamiento y Hegemonía de Asia-Pacífico

  • Crecimiento Exponencial: A partir del año 2000, la región de Asia & Pacífico experimenta una aceleración masiva en el consumo de carbón, pasando de unos 50 EJ a más de 130 EJ en la actualidad.
  • Concentración del Consumo: Esta región abarca hoy la inmensa mayoría del consumo global de carbón (83.1 % de un total de 166 EJ para 2025). La industrialización acelerada, la electrificación de economías emergentes (principalmente China e India) y la disponibilidad local de este recurso explican esta trayectoria ascendente.

2. Descarbonización Escalonada en Occidente

  • Norteamérica y Europa en Declive Continuo: Ambos bloques alcanzaron su pico de consumo. Europa en 1987 y Norteamérica en el 2007.  Desde entonces, muestran una tendencia descendente constante.
  • Transición Energética Activa: El estancamiento y posterior caída en estas regiones responde a políticas ambientales más estrictas, sustitución por gas natural (sobre todo en USA) y la rápida adopción de energías renovables, especialmente en Europa.

3. Impacto de Eventos Geopolíticos Históricos

  • Caída de la URSS / CIS: En la curva verde (CIS - Comunidad de Estados Independientes), se observa una caída abrupta a partir de 1984, reflejando el colapso industrial tras la disolución de la Unión Soviética.
  • Crisis Recientes: En torno a 2020 se nota un leve "valle" o desaceleración global coordinada (coincidente con los efectos industriales de la pandemia de COVID-19), seguido de un rebote rápido en Asia.

4. Consumo Marginal en Otras Regiones

  • África, Sudamérica y Medio Oriente: Se mantienen de forma uniforme en la parte más baja de la escala (por debajo de los 10 EJ durante los 60 años analizados).
  • Modelos Energéticos Distintos: Esto demuestra que el carbón no forma parte estructural del mix energético principal en estas regiones (donde predominan la hidroelectricidad, el gas natural o el petróleo).

Conclusión General

El gráfico refleja que la transición global del carbón no es homogénea: mientras Occidente reduce gradualmente su dependencia, el consumo mundial total sigue estando fuertemente presionado al alza por la demanda industrial y energética de Asia-Pacífico. Sin embargo, esta región ha iniciado (intensificado a partir del 2015) un programa agresivo del uso de las renovables (solar y eólica) que ha llevado a China a liderarlo.

 

miércoles, julio 15, 2026

El Espejismo de la Continuidad Energética (No Intermitencia)

 Por: Nelson Hernández


"La intermitencia no es una propiedad de la energía solar, es una propiedad de nuestra inmadurez tecnológica para capturarla. El siglo XX domesticó el stock fósil; el siglo XXI está aprendiendo a domesticar el flujo estelar."


La intermitencia de las energías renovables no es un límite insuperable de la física, sino un desafío técnico de infraestructura que la humanidad ya ha resuelto anteriormente con el agua y los alimentos. El análisis distingue entre la energía de stock, como los combustibles fósiles que actúan como baterías geológicas, y la energía de flujo, proveniente del sol y el viento, la cual requiere de un sistema de "bufferización" o almacenamiento masivo para ser estable. Se propone que para el año 2050, la red eléctrica funcionará como un organismo vivo mediante un portafolio diversificado que incluye baterías de litio, sales fundidas e hidrógeno verde. En última instancia, los textos argumentan que la transición hacia una red sustentable depende de nuestra capacidad para domesticar el flujo estelar mediante la creación de un granero artificial de electrones. De este modo, la capacidad de almacenamiento se convierte en el pilar fundamental que definirá la resiliencia y el éxito de la civilización moderna.


sábado, julio 11, 2026

VENEZUELA. Luminosidad (Radiancia) por Estados (2024)

 Por: Nelson Hernández

Introducción

La radiancia nocturna, medida desde el espacio mediante sensores satelitales en unidades de nanovatios por centímetro cuadrado por estereorradián (nW/cm^2/sr), se ha convertido en una de las herramientas más innovadoras y rigurosas de la percepción remota moderna para estudiar la actividad humana. A diferencia de las estadísticas tradicionales, que a menudo presentan retrasos o sesgos de cobertura, la captura de la luz que el planeta emite hacia el espacio ofrece un registro continuo, objetivo y en tiempo real del dinamismo del territorio.

Esta tecnología de la radiancia se utiliza principalmente para:

  • Estimación del Crecimiento Económico: Existe una correlación directa y probada entre el brillo nocturno de una región y su Producto Interno Bruto (PIB), el consumo de energía y los niveles de pobreza.
  • Monitoreo de Infraestructura y Redes: Permite evaluar la cobertura, expansión y estabilidad de los sistemas de alumbrado público y de las redes de transmisión eléctrica.
  • Detección de Actividad Industrial Pasiva: Es la herramienta estándar de oro para rastrear el impacto de la industria pesada y, fundamentalmente, para mapear y cuantificar la quema de gas en mechurrios (gas flaring) en campos petroleros remotos.
  • Evaluación de Impacto en Crisis: Permite documentar con precisión científica el colapso de servicios o la recuperación tras desastres naturales, conflictos armados o crisis sistémicas de infraestructura.

El presente documento se desarrolla con data del Banco Mundial para el 2024 (ultima data) de la radiancia en Venezuela. Se puede asegurar, con alta probabilidad, que las inferencias obtenidas del análisis son validas para el 2025 y lo que va del 2026.

El grafico a continuación muestra los resultados para cada estado en una escala logarítmica, a objeto de balancear las diferencias que existe entre los de alta y baja radiancia.

1. La Brecha Estructural: Infraestructura Urbana vs. Densidad Marginal

Al suavizar los extremos, el mapa revela la verdadera distribución de la infraestructura remanente en el país:

El Eje Norte-Costero Superior: Se observa un corredor continuo de mayor radiancia que abarca el Distrito Capital, Miranda, Aragua y Carabobo, extendiéndose hacia Lara y Zulia. Esta mayor firma lumínica responde a la concentración histórica de redes de transmisión, subestaciones eléctricas y densidad habitacional/comercial que, aun bajo condiciones de racionamiento, sostienen niveles de consumo base muy superiores al resto del territorio.

 


(Ver Grafico Más Grande)

La Desconexión del Eje Sur-Llanero: En franco contraste, estados territorialmente masivos como Apure, Amazonas y Bolívar (pese a albergar la generación hidroeléctrica del país) se hunden en el extremo más oscuro de la escala. Esto evidencia redes de distribución locales sumamente precarias, baja densidad de alumbrado público y una actividad económica nocturna casi inexistente fuera de sus capitales.

2. Distrito Capital: La burbuja de centralización energética

Con el valor tope de la escala (1.32 en log10), el Distrito Capital resalta nítidamente sobre todo el territorio nacional. Al ser una entidad puramente urbana, compacta y bajo una estricta política de priorización de suministro eléctrico, genera una huella de radiancia artificialmente elevada. El mapa plasma de forma matemática la asimetría en la estabilidad del servicio eléctrico entre el centro del poder político y el interior de la república.

3. Monagas y Sucre: La persistencia de la huella industrial pasiva

A pesar de la compresión logarítmica, el oriente del país (Monagas en particular, seguido de Sucre y Anzoátegui) mantiene tonalidades notablemente claras. Al no contar con una densidad poblacional superior a la del eje central o el Zulia, esta intensidad lumínica ratifica la magnitud del fenómeno del gas flaring (quema de gas en mechurrios). Las emisiones térmicas y de luz de los mecheros petroleros continúan siendo tan masivas que alteran la geografía de la radiancia nocturna del país, compitiendo visualmente con la iluminación de las principales metrópolis urbanas.

4. Zulia y Carabobo: El reflejo del rezago operativo e industrial

Zulia y Carabobo para ser los dos motores históricos de la manufactura, refinación y actividad comercial regional del país, su tonalidad moderada delata la severa contracción de los turnos industriales nocturnos y las limitaciones eléctricas crónicas que impiden que sus principales ciudades (como Maracaibo o Valencia) emitan la luz que estadísticamente correspondería a su tamaño demográfico.

Conclusión

El mapa de radiancia de Venezuela para el año 2024, expone de manera matemática e incuestionable la profunda fractura estructural que atraviesa el país, caracterizada por una paradoja energética devastadora: la coexistencia de la quema masiva de recursos en el oriente con la penumbra sistemática en el resto del territorio nacional.

Por un lado, la persistente claridad en estados como Monagas no es sinónimo de desarrollo urbano o bienestar social; es el reflejo físico y satelital del gas flaring. Millones de pies cúbicos de gas natural son quemados continuamente a la atmósfera en las instalaciones petroleras de la región oriental, desperdiciando un recurso energético valioso y ecocidio de grandes proporciones.

Por el otro, la vasta penumbra que ahoga al resto de la geografía venezolana  —especialmente visible en el eje llanero y del sur, e incluso en estados históricamente industriales como Zulia y Carabobo — es el síntoma inequívoco del severo deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Que estados clave para la economía operen en rangos de luminosidad tan limitados demuestra la parálisis de sus zonas fabriles nocturnas y el racionamiento crónico que sufren sus habitantes.

En definitiva, la imagen espacial de Venezuela en 2024 retrata una nación centralizada y desequilibrada, donde la energía se quema ineficientemente en los mechurrios del oriente mientras el interior productivo y habitado se apaga lentamente bajo el peso de un sistema eléctrico descapitalizado y vulnerable.

 

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