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domingo, noviembre 16, 2008

NUEVAS REALIDADES ENERGETICAS Y AMBIENTALES

… El inicio de nuevos ordenes mundiales

Por: Nelson Hernandez

La IEA publico el 12-11-08, su acostumbrada visión mundial de la energía 2008 (WEO-2008), en el cual en el Escenario de Referencia (ER) no se contempla ninguna nueva política y la demanda energética crece 1.6 % interanual entre el año 2006 y 2030, equivalente a un aumento del 45 %. Esta demanda es mas baja que la proyectada el año pasado debido principalmente a la recesión económica, a las perspectivas de precios mas altos de la energía (hoy los precios también se encuentran deprimidos) y algunas nuevas iniciativas de eficiencia.

La demanda para el petróleo pasa de 85 millones de barriles diarios (MMBD) a 106 MMBD en el 2030, 10 MMBD menor que lo proyectado el año pasado.

La demanda para el carbón aumenta, en términos absolutos, más que cualquier otra energía, totalizando 1/3 del uso total.

Las energías renovables crecen acentuadamente. El gas se convierte en la segunda fuente para la generación de electricidad después del 2010.

China y la India presentan la mitad del incremento de la demanda al 2030 y el Oriente Medio emerge como un nuevo centro importante de demanda energética.

La energía consumida en los centros urbanos pasa de 2/3 a casi 3/4 en el 2030.

La mayor parte del incremento de producción de energías fósiles ocurre en países no OECD. Esto requiere una inversión total del orden de los 26.3 billones de dólares al 2030, es decir, 1 billón cada año, lo que motivado a la problemática financiera en cuanto al crédito podría retrasar la recuperación económica.

La tendencia del uso energético mundial es insostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social, lo cual debe ser modificado. Las emisiones de gases de efecto invernadero serían inexorablemente llevadas a niveles que pondrían al mundo en la ruta de un aumento de temperatura de hasta 6°C.

WEO-2008 presenta una visión de la producción de petróleo y gas. El petróleo seguirá siendo la fuente principal de energía del mundo, incluso bajo las optimistas asunciones del desarrollo de energías alternativas. El costo de la producción de petróleo, así como su precio a los consumidores es de gran incertidumbre. Lo que si es cierto es que la época de petróleo barato llego a su final.


Un cambio radical está ocurriendo en la industria del petróleo y del gas donde las empresas internacionales le hacen frente a la disminución de sus reservas, mientras que las empresas estatales tienen que producir el 80 % de las necesidades de gas y petróleo en el 2030. No es seguro que estas compañías estatales esten dispuestas a hacer las inversiones o a atraer inversiones extranjeras para tal incremento de producción. La expansión de la producción en los países de bajo costo – muchos de ellos OPEP- será primordial para el suministro de petróleo a un precio justo.

La perspectiva de declinaciones aceleradas en la producción en los campos petrolíferos individuales agrega más incertidumbre. Los resultados de un análisis, sin precedente, de las tendencias históricas de la producción de 800 campos indican que las tasas de declinación son probables que se incremente de en promedio de 6.7% hoy, a 8.6% en el 2030.

A pesar de toda la atención que se presta al aumento de la demanda, la tasa de la declinación es determinante e importante a considerar en las necesidades de inversión. En el supuesto que la demanda se mantuviera constante a partir del 2030, los 45 MMBD necesitarían 4 veces la capacidad actual de Arabia Saudita para compensar la tasa de declinación en el periodo 2006-2030.

En lo atinente a la problemática del cambio climático después del Kyoto(2012), WEO-2008 considera que existirán acuerdos internacionales y regionales en cuanto a la emisión de CO2. La tendencia actual, indica que estas aumentan 45% entre 2006 y 2030, alcanzando 41 millardos de toneladas (GT). De estos, 3/4 del aumento se presenta en China, la India y el Oriente Medio, y el 97% del aumento ocurre en países no pertenecientes a la OCDE.

La concentración en la atmosfera del gas de efecto invernadero en 550 PPM de CO2 conlleva a un aumento de la temperatura alrededor a 3°C, requeriría que las emisiones no alcancen más de 33 GT en 2030. La parte de la energía con poco carbono - hidroelectricidad, nuclear, biomasa, otras energías renovables y centrales eléctricas de combustibles fósiles equipadas con dispositivos de captura y del almacenaje de carbono - en la matriz energética mundial necesitaría elevarse de 19% en 2006 a 26% en 2030. Esto estaría asociado a 4.1 billones de dólares en inversiones de infraestructura y equipos en el escenario de referencia - igual a 0.2% del GDP del mundo cada año.

La mayor parte del aumento está en el lado de demanda, con $17 por persona por año gastado mundialmente en automóviles, electrodomésticos y edificios más eficientes. Esta eficiencia energética proporcionaría ahorros en combustibles del orden de los 7 billones de dólares.

El desafío por limitar la concentración del CO2 a 450 PPM de CO2 es muy grande. Las emisiones de CO2 necesitarían disminuirse a partir del 2020 en adelante para alcanzar menos de 26 GT en el 2030. Esto implica la concertación de todos los emisores importantes, pues los países OCDE no pueden ellos solos poner al mundo en esa meta, aun si sus emisiones se redujeran a cero.

La consecución de tal meta requeriría incluso un crecimiento más rápido en el uso de la energía con poco carbono, es decir, una participación del 36% en la matriz energética mundial primaria antes de 2030. En este caso, las necesidades globales de inversión se sitúan en 9.3 billones de dólares (0.6% del GDP de mundo anual); las economías de combustible totalizarían 5.8 billones de dólares.

WEO-2008 indica que las medidas para contener las emisiones de CO2 también mejorarán la seguridad energética al reducirse el uso de energía global de combustibles fósiles. Los principales productores de petróleo del mundo no deben alarmarse, ya que en el escenario de “450 PPM” la OPEP tendrá que producir en el 2030 un volumen adicional 12 MMBD a lo que produce hoy en día.

Está claro que el sector de energía tendrá que desempeñar el papel fundamental en abordar la problemática del tema del cambio de clima. El análisis presentado en WEO-2008 proporciona una base sólida para todos los países que intentan negociar un nuevo orden energético-ambiental, es decir, las políticas después del protocolo de Kyoto.

“No podemos dejar que la crisis financiera y económica retarde la acción de las políticas que se necesitan, urgentemente, para asegurar los suministros de energía y para minimizar las emisiones de los gases de efecto invernadero. Debemos lograr un nuevo orden global de la energía mejorando el rendimiento energético (eficiencia energética) y aumentando el uso de la energía con poco carbono”

Nobuo Tanaka, director ejecutivo del Organismo Internacional de Energía (IEA) 12-11-08

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