Por: Nelson Hernández
- A futuro, la producción de
energía de estas dos potencias, no muestra una convergencia, sino la
cristalización de dos filosofías opuestas: la urgencia expansiva y
centralizada de Pekín frente al pragmatismo de autoabastecimiento de
Washington.
A
nivel global, los mayores productores de energía, en la actualidad, son China y
USA, en ese orden. El grafico a continuación es una joya visual para entender
la geopolítica y la evolución
económica de las dos superpotencias en los últimos 35 años.
Las inferencias que
se pueden extraer de la grafica, son las siguientes.
1.
El "Sorpasso" y el cambio de liderazgo global
En 1990, la
realidad era radicalmente opuesta a la actual: USA producía el doble de energía
que China (unos 70 EJ frente a 35 EJ). Sin embargo, el apetito industrializador
de China provocó un despegue vertical a partir del año 2000. China alcanzó y
superó la producción total de USA., en el 2006. Para 2024, la producción china supera
la de USA en un 42 % (Ver Grafica)
2.
El efecto del Shale Boom (Fracking) en EE. UU.
USA 1990 - 2008
estuvo completamente estancada, en los 70EJ. Pero a partir de 2008, la
producción se dispara hasta rozar los 100 EJ. Como la línea de renovables en USA,
no tiene mayor variación, se infiere perfectamente el impacto de la revolución del petróleo y gas de lutitas (shale).
USA, reactivó su músculo energético apostando masivamente por extraer sus
propios combustibles fósiles.
3.
La brecha gigante en el despliegue de las renovables
Para ambos países,
la velocidad de transición es muy distinta. Para 2024, la producción de energía
renovable de China (35 EJ) es notablemente mayor que la de USA. (9 EJ). De
hecho, la producción limpia actual de China es tan grande que equivale a toda
la energía (fósil + limpia) que producía ese mismo país en 1990. USA.,
en cambio, muestra un crecimiento de renovables sumamente lento y plano. Para
2024, la producción de energía a partir de las renovables en China, se situó en
35.4 EJ, 4 veces mayor que el valor de USA.
4.
La paradoja del carbón y los fósiles en China
Aunque China es el
líder indiscutible en volumen de renovables (línea verde), su consumo e
industrialización han sido tan salvajes que el área gris (combustibles fósiles,
predominantemente es carbón) sigue siendo gigantesca. China no ha sustituido
los fósiles por renovables; ha sumado renovables encima de una base fósil que
no para de crecer para poder sostener su economía.
5.
El Bache de 2016
Ese bache
simultáneo de 2016 en ambas superpotencias es uno de los momentos más
fascinantes de la historia energética reciente. No fue una coincidencia; estuvo
provocado por una tormenta perfecta donde se cruzaron la mayor crisis de precios del petróleo en décadas que congelo las inversiones en los
yacimientos lutíticos y un cambio drástico en las
políticas ambientales de China, orientada a controlar la
sobrecapacidad industrial y mitigar el impacto ambiental del carbón. Ambos
fenómenos coincidieron en el tiempo, dibujando esa notable inflexión en las
curvas globales.
6. La Asimetría de Resiliencia ante Shocks de Demanda Exógenos
(2020)
La
crisis sanitaria global del COVID-19 en el año 2020 expuso una profunda
divergencia en la elasticidad de la producción energética y la configuración
del Producto Interno Bruto (PIB) de ambas superpotencias:
·
USA: El modelo económico estadounidense, altamente
terciarizado y dependiente del consumo doméstico y la movilidad, sufrió una
severa destrucción de la demanda de combustibles líquidos a causa de los
confinamientos prolongados. La parálisis de los sistemas de transporte terrestre
y el colapso del tráfico aéreo forzaron a la industria energética a congelar proyectos
de perforación y cerrar pozos activos ante la saturación de los sistemas de
almacenamiento físico, resultando en la marcada caída visible en la curva del
total energético de USA.
·
China: Fue la única gran economía industrial que eludió la
contracción energética en 2020. Este comportamiento contra-cíclico se
fundamenta en la estrategia epidemiológica de supresión temprana (Cero COVID), la cual facilitó la reapertura de los
complejos industriales y manufactureros pesados hacia el segundo trimestre del año.
Ante el confinamiento del hemisferio occidental, la demanda global de bienes
tecnológicos, insumos médicos y equipos de procesamiento se concentró de manera
monopólica en el aparato exportador chino. Para sostener este bum
manufacturero, el gobierno central implementó paquetes de estímulo basados en
el desarrollo intensivo de infraestructura y proyectos de capital fijos,
manteniendo un consumo y una producción de energía rígida y ascendente que
desafió la tendencia contractiva global.
7. Perspectivas a 2026: La
consolidación de dos modelos divergentes
Hacia 2026 +, la brecha entre
ambas superpotencias no hace más que consolidarse bajo las mismas tendencias
estructurales. Las proyecciones indican que China mantendrá su aceleración vertical, donde la masiva adición de
exajoules limpios seguirá apilándose sobre una base fósil que no cede para
sostener su economía, consolidándose como la locomotora de la transición pero
reteniendo la mayor huella de carbono global. Por su parte, USA con base en una meseta de alta
producción autóctona, garantiza su seguridad energética mediante el
autoabastecimiento de sus combustibles fósiles gracias a la madurez de la
potencialidad de las lutitas, con unas renovables lentas en crecimiento pero
sin pausa. En conclusión, el panorama futuro no muestra una convergencia, sino
la cristalización de dos filosofías opuestas: la urgencia expansiva y
centralizada de Pekín frente al pragmatismo de autoabastecimiento de
Washington.
En
Resumen:
China
expande su producción de energía de forma agresiva usando todo lo que tiene a
mano (tanto fósiles como un despliegue masivo de renovables) y una USA que logró salir de un letargo de 20 años gracias a
un agresivo bum de combustibles fósiles autóctonos.
China se ha consolidado
como la indiscutible locomotora de la transición energética global por su alto volumen
de exajoules limpios producidos, pero su escala industrial la obliga a
mantener, al mismo tiempo, la mayor huella de carbono del planeta. Por su
parte, Estados Unidos mantiene una matriz donde la seguridad
energética se ha garantizado mediante el autoabastecimiento de combustibles
fósiles autóctonos, dejando el despliegue de las energías renovables en un
ritmo de crecimiento secundario y de mercado.
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