martes, mayo 19, 2026

China y USA. Producción de Energía (1990 – 2026)

 Por: Nelson Hernández

  • A futuro, la producción de energía de estas dos potencias, no muestra una convergencia, sino la cristalización de dos filosofías opuestas: la urgencia expansiva y centralizada de Pekín frente al pragmatismo de autoabastecimiento de Washington.

A nivel global, los mayores productores de energía, en la actualidad, son China y USA, en ese orden. El grafico a continuación es una joya visual para entender la geopolítica y la evolución económica de las dos superpotencias en los últimos 35 años.



(Ver Grafico Mas Grande)

Las inferencias que se pueden extraer de la grafica, son las siguientes.

1. El "Sorpasso" y el cambio de liderazgo global

En 1990, la realidad era radicalmente opuesta a la actual: USA producía el doble de energía que China (unos 70 EJ frente a 35 EJ). Sin embargo, el apetito industrializador de China provocó un despegue vertical a partir del año 2000. China alcanzó y superó la producción total de USA., en el 2006. Para 2024, la producción china supera la de USA en un 42 % (Ver Grafica)

2. El efecto del Shale Boom (Fracking) en EE. UU.

USA 1990 - 2008 estuvo completamente estancada, en los 70EJ. Pero a partir de 2008, la producción se dispara hasta rozar los 100 EJ. Como la línea de renovables en USA, no tiene mayor variación, se infiere perfectamente el impacto de la revolución del petróleo y gas de lutitas (shale). USA, reactivó su músculo energético apostando masivamente por extraer sus propios combustibles fósiles.

3. La brecha gigante en el despliegue de las renovables

Para ambos países, la velocidad de transición es muy distinta. Para 2024, la producción de energía renovable de China (35 EJ) es notablemente mayor que la de USA. (9 EJ). De hecho, la producción limpia actual de China es tan grande que equivale a toda la energía (fósil + limpia) que producía ese mismo país en 1990. USA., en cambio, muestra un crecimiento de renovables sumamente lento y plano. Para 2024, la producción de energía a partir de las renovables en China, se situó en 35.4 EJ, 4 veces mayor que el valor de USA.

4. La paradoja del carbón y los fósiles en China

Aunque China es el líder indiscutible en volumen de renovables (línea verde), su consumo e industrialización han sido tan salvajes que el área gris (combustibles fósiles, predominantemente es carbón) sigue siendo gigantesca. China no ha sustituido los fósiles por renovables; ha sumado renovables encima de una base fósil que no para de crecer para poder sostener su economía.

5. El Bache de 2016

Ese bache simultáneo de 2016 en ambas superpotencias es uno de los momentos más fascinantes de la historia energética reciente. No fue una coincidencia; estuvo provocado por una tormenta perfecta donde se cruzaron la mayor crisis de precios del petróleo en décadas que congelo las inversiones en los yacimientos lutíticos y un cambio drástico en las políticas ambientales de China, orientada a controlar la sobrecapacidad industrial y mitigar el impacto ambiental del carbón. Ambos fenómenos coincidieron en el tiempo, dibujando esa notable inflexión en las curvas globales.

6. La Asimetría de Resiliencia ante Shocks de Demanda Exógenos (2020)

La crisis sanitaria global del COVID-19 en el año 2020 expuso una profunda divergencia en la elasticidad de la producción energética y la configuración del Producto Interno Bruto (PIB) de ambas superpotencias:

·         USA: El modelo económico estadounidense, altamente terciarizado y dependiente del consumo doméstico y la movilidad, sufrió una severa destrucción de la demanda de combustibles líquidos a causa de los confinamientos prolongados. La parálisis de los sistemas de transporte terrestre y el colapso del tráfico aéreo forzaron a la industria energética a congelar proyectos de perforación y cerrar pozos activos ante la saturación de los sistemas de almacenamiento físico, resultando en la marcada caída visible en la curva del total energético de USA.

·         China: Fue la única gran economía industrial que eludió la contracción energética en 2020. Este comportamiento contra-cíclico se fundamenta en la estrategia epidemiológica de supresión temprana (Cero COVID), la cual facilitó la reapertura de los complejos industriales y manufactureros pesados hacia el segundo trimestre del año. Ante el confinamiento del hemisferio occidental, la demanda global de bienes tecnológicos, insumos médicos y equipos de procesamiento se concentró de manera monopólica en el aparato exportador chino. Para sostener este bum manufacturero, el gobierno central implementó paquetes de estímulo basados en el desarrollo intensivo de infraestructura y proyectos de capital fijos, manteniendo un consumo y una producción de energía rígida y ascendente que desafió la tendencia contractiva global.

7. Perspectivas a 2026: La consolidación de dos modelos divergentes

Hacia 2026 +, la brecha entre ambas superpotencias no hace más que consolidarse bajo las mismas tendencias estructurales. Las proyecciones indican que China mantendrá su aceleración vertical, donde la masiva adición de exajoules limpios seguirá apilándose sobre una base fósil que no cede para sostener su economía, consolidándose como la locomotora de la transición pero reteniendo la mayor huella de carbono global. Por su parte, USA con base en una meseta de alta producción autóctona, garantiza su seguridad energética mediante el autoabastecimiento de sus combustibles fósiles gracias a la madurez de la potencialidad de las lutitas, con unas renovables lentas en crecimiento pero sin pausa. En conclusión, el panorama futuro no muestra una convergencia, sino la cristalización de dos filosofías opuestas: la urgencia expansiva y centralizada de Pekín frente al pragmatismo de autoabastecimiento de Washington.

En Resumen:

China expande su producción de energía de forma agresiva usando todo lo que tiene a mano (tanto fósiles como un despliegue masivo de renovables) y una USA que logró salir de un letargo de 20 años gracias a un agresivo bum de combustibles fósiles autóctonos.

China se ha consolidado como la indiscutible locomotora de la transición energética global por su alto volumen de exajoules limpios producidos, pero su escala industrial la obliga a mantener, al mismo tiempo, la mayor huella de carbono del planeta. Por su parte, Estados Unidos mantiene una matriz donde la seguridad energética se ha garantizado mediante el autoabastecimiento de combustibles fósiles autóctonos, dejando el despliegue de las energías renovables en un ritmo de crecimiento secundario y de mercado.

 

 



(Ver Grafico Mas Grande)

 

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