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lunes, febrero 23, 2009

CENTRALES HIDROELECTRICAS


… Un cambio de paradigma con el ambiente


Por: Nelson Hernandez


Para el año 2007 el mundo consumió 223 millones de barriles diarios de petróleo equivalente. 35.6 % petróleo, 23.8 % gas natural, 28.6 % carbón, 5.6 % nuclear y 6.4 % hidroelectricidad. De este consumo el 36 % fue dedicado a generar electricidad, la cual alcanzo los 19895 teravatios-hora.


De esta generación de electricidad, el 68 % provino de las energías fósiles, 13.8 % de la nuclear, 2.5 % de las alternas y 15.7 % de la hidroelectricidad.


A mediados de los años 60 del siglo XX, se inicia un auge en la construcción de centrales hidroeléctricas a nivel mundial. Las tres represas mas grandes del mundo, y en ese orden son: Tres Gargantas (22400 MW-China), Itaipu (14000 MW – Brasil/Paraguay) y Guri (10000 MW- Venezuela).


Hoy en día, aunque la hidroelectricidad es considerada una energía limpia, esta altamente cuestionada por los ambientalistas la construcción de nuevas represas. A continuación algunos de los argumentos emitidos:


  • No son amigables. Las centrales hidroeléctricas de embalse emiten, unas diez veces más de metano y CO2 que cualquier central termoeléctrica, debido a la putrefacción de bosque y del subsuelo inundados, acelerando así de sobremanera el efecto invernadero. A esta situación hay que sumar la falta de esta vegetación en la captación de CO2 y producción de oxígeno.

  • No son renovables. La renovabilidad de las centrales hidroeléctricas de embalse no es ilimitada. Cada represa requiere de una evaluación de su vida útil, ya que ésta depende de factores como el estancamiento de sedimentos que, a lo largo del tiempo, disminuyen el volumen de agua y con ello el volumen de generación.

  • No son sustentables. Las centrales hidroeléctricas tienen un promedio de vida útil de 50 años. Lo que queda después, es un pozo de arena. En consecuencia, pagamos con nuestro aire, suelo, bosque y agua y con ello también con nuestros intereses económicos (turismo, agricultura) el retardo, estimado en 50 años, para aplicar otras tecnologías que podrían implementarse ya, como las energías alternas.

  • No son económicas. Al incluirse el costo ecológico, que generalmente no se tomaba en cuenta, resultan altamente costosas al tener que resarcir los daños ambientales que bien a nivel de turismo, agricultura, ganadería, etc. se producen.

Todas las represas son temporales. No es cuestión de que si una presa se va a cerrar o no, sino cuando. Sedimentación, debilidad estructural, y cambio de valores sociales se combinarán para destruir las estructuras hechas en la época de su construcción.


Un buen ejemplo son las represas Elwha y Glines del Estado de Washington en los Estados Unidos. Estas dos presas de 30 y 60 metros de altura, respectivamente, son antiguas y bloquean la migración de peces a los 110 km de aguas prístinas situadas en el Parque Nacional Olympic. Estas presas también perjudican a la Tribu Klallam del bajo Elwha, que depende del salmón y el río para su bienestar físico, espiritual y cultural.


El desmantelamiento de estas represas, las mayores en envergadura a ser eliminadas hasta hoy, constituyen un acontecimiento histórico y científico sin precedente. Su desmantelamiento esta previsto realizarlo en varias fases a lo largo de tres años, de 2009 al 2011.



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